Sobre la subención al pan...... ¿MITAD LIBERAL, MITAD ESTATISTA?
¿MITAD LIBERAL, MITAD ESTATISTA?
El Gobierno ha dado un paso muy importante y es de esperar que las consecuencias sean benéficas. Para ello, el Estado debe garantizar no sólo el buen desarrollo de la economía sino que ésta beneficie a los más necesitados
Como en algunos otros campos, el Gobierno ha adoptado la sorpresiva decisión de cortar la subvención a la harina destinada a los panificadores con un argumento que parece irrebatible: el precio de este producto en el mercado ha bajado considerablemente, por tanto, los ingresos de los panificadores no mermarán manteniendo el precio actual del pan, alimento básico de la canasta familiar.
La lógica es sin duda impecable. Pero, no sólo que los mercados no son perfectos, sino que los panificadores están acostumbrados a ese subsidio. Su vigencia, además, ha servido como arma de combate entre las periódicas escaramuzas entre Gobierno y ese sector, de las que, haciendo un balance, el Gobierno ha llevado, hasta ahora, las de ganar.
Sin embargo, la decisión del Gobierno viene acompañada de una predisposición a seguir fijando los probables precios del pan. Es decir, lo que pretende es ganar por doble partida: no sólo que quita el subsidio, sino que pese a ello decide participar en el negocio. Y esto, por donde se mire, sólo puede provocar fricciones que finalmente afectarán al consumidor, particularmente a los más pobres.
Cabe aclarar que no todos los subsidios son malos. Hay aquellos que, por intereses geopolíticos o para apoyar a los más necesitados, el Estado decide crear, pero lo debe hacer con transparencia y, de acuerdo a los entendidos, con metas a ser evaluadas periódicamente para respetar el objetivo de su creación. Cuando el subsidio se da por presión corporativa y claramente no beneficia a la población, sólo sirve para la corrupción.
En ese marco, el papel del Estado debe estar dirigido a evitar que las distorsiones en el mercado libre afecten a los más pobres, sin asumir empero papeles que no le corresponden. Por ello, las autoridades deben evaluar la no muy feliz experiencia que han tenido con la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), creada para regular precios, pero que ha desincentivado el cultivo de varios productos precisamente porque la insana competencia estatal no les reportaba legítimos beneficios.
Muy aleccionadora sobre tan importante materia resultan también algunas experiencias ajenas, entre las que se destaca la venezolana. Para no llegar a tan pésimos resultados como los obtenidos tras más de una década de aplicación de fórmulas estatistas, lo menos que puede hacerse es admitir que no es un complot externo, sino que las políticas proteccionistas son las causantes de la debacle.
En este campo, también es importante revisar los proyectos de producción de trigo desarrollados en el país que, salvo error de información, no alcanza el éxito esperado. El peligro de que se vuelva a frenar su cultivo aumenta en la medida en que la economía de los países vecinos, particularmente la Argentina, confrontan crisis de precios que beneficia a que desde el país aumenten las exportaciones.
En definitiva, el Gobierno ha dado un paso muy importante en este campo y es de esperar que las consecuencias sean benéficas. Para ello, sin duda, el Estado debe garantizar no sólo el buen desarrollo de la economía sino que ésta beneficie a los más necesitados y en este sentido, una vez más, se impone un sano pragmatismo.
http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/editorial/20150518/¿mitad-liberal-mitad-estatista_301991_667524.html
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