EL PELIGRO DE LOS MEGAPROYECTOS

Las advertencias sobre los peligros que traen consigo los megaproyectos se expresan cada vez con más vigor en todo el mundo y también en nuestro país. Bueno sería prestarles la atención que merecen.

Un artículo de la economista Nancy Alexander publicado en estas páginas en nuestra edición del pasado miércoles bajo el título “La era de los megaproyectos” llama la atención con abundantes datos sobre una de las principales tendencias de la economía mundial actual, la que según la autora equivale al montaje de una bomba de tiempo cuyas consecuencias en un futuro no lejano podrían ser funestas.

La autora se refiere a la enorme cantidad de dinero que en todo el mundo se está destinando a la construcción de enormes obras de infraestructura. Según sus cálculos, el gasto en megaproyectos ya representa aproximadamente entre 6 y 9 billones de dólares al año, aproximadamente el 8 por ciento del PBI mundial, y constituye “la mayor bonanza de inversiones en la historia humana”.

Los riesgos que este fenómeno trae consigo serían principalmente dos. Uno, económico y el otro ecológico.

Desde el punto de vista económico, el problema consiste en que a cambio de beneficios inmediatos expresados en un forzado crecimiento de la economía, se multiplica el endeudamiento público a través de créditos que se cargan a la cuenta de las futuras generaciones. La mayor parte de esos proyectos están sobredimensionados, tienen un costo mayor que los beneficios que reportan y las enormes sumas de dinero que se transfieren al sector privado a través de contratos con mucha frecuencia poco transparentes se constituyen en una de las principales fuentes de corrupción.

Para respaldar su hipótesis, la autora cita a Bent Flyvbjerg, un profesor de la Universidad de Oxford especializado en la administración y planificación de programas, quien tras haber analizado 70 años de datos llegó a la conclusión de que existe una “ley de hierro de los megaproyectos”: casi invariablemente, “exceden sus presupuestos y cronogramas, una y otra vez”.  Este riesgo se ve incrementado, según Flyvbjerg, porque los megaproyectos son impulsados en gran medida por razones políticas más que por una cuidadosa evaluación económica.

Los estudios en los que se basa el artículo que comentamos sostienen que en líneas generales, este fenómeno tiene características similares, tanto por sus causas como por sus consecuencias en Europa, Asia, Estados Unidos, África o Latinoamérica y representa uno de los mayores peligros que se ciernen sobre el futuro de la salud económica y ambiental del planeta.

Como es fácil constata a la luz de las informaciones que cotidianamente se destacan en la agenda económica nacional, Bolivia no es una excepción ni mucho menos. Por el contrario, es probablemente uno de los países donde con mayor nitidez se presentan todos los elementos negativos de los megaproyectos y donde más dudosos son sus potenciales beneficios. Es el caso de la carretera como la que se construye para atravesar el Tipnis, las represas en la amazonia o proyectos hidroeléctricos como El Bala. A escala más pequeña pero igualmente representativo de esa inclinación por los megaproyectos, está en Cochabamba el proyecto de un estadio a todas luces sobredimensionado.

Las advertencias sobre lo peligrosa que es esa tendencia son muchas y muy dignas de atención y se expresan cada vez con más vigor en todo el mundo y también en nuestro país. Bueno sería prestarles la atención que merecen.

Via: http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/editorial/20150720/el-peligro-de-los-megaproyectos_308992_683698.html

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